
Crear una empresa en este País no es tarea sencilla. Existe una cultura que mira con malos ojos al empresario y, por otra parte, la Universidad pública no capacita adecuadamente a sus alumnos para las distintas contingencias de la vida real.
Es por eso que, 40 años después, al mirar los inicios de Norte Construcciones, todo ese proceso inicial aparece como una quijotada producto de la inmadurez o la inconciencia de una edad propicia para esos menesteres.
Pero, mas aún, trasladarse a un pueblo de 35.000 habitantes como era en ese entonces el Departamento de Maldonado, sin un “padrino” empresarial o político que hiciese posible los primeros pasos y sin un capital que pudiese contemplar eventuales errores iniciales, suponía una tarea que tenía todos los condimentos de un seguro fracaso. La ciudad de Punta del Este era totalmente ajena a nuestra trayectoria. No existía una red de parientes o amigos que pudieran hacer posible esas primeras armas.
Por otra parte, esos primeros años de la década del 70 con el “verano caliente” y las convulsiones propias del momento político que vivía el País no alentaban a los eventuales clientes a realizar inversiones en este lugar.
La industria de la construcción es una actividad sumamente competitiva. A diferencia de un taller mecánico o de una carpintería, no exige mayor capital para realizar una obra de tamaño mediano o pequeño, por lo que acceder a eventuales contrataciones no sólo demanda una precisión muy grande en los presupuestos sino que, debido a esa competencia, los márgenes que puede redituar esa actividad son siempre reducidos.
En Punta del Este existían en esos años calificadas empresas constructoras, de muy buen nivel de ejecución que eran referencias obligadas para clientes tanto argentinos como uruguayos.
Con trabajo. Mucho trabajo. Tomando todo lo que viniera, el “catch all”. Si aparecía una decoración o un proyecto (para lo que teníamos que recurrir a un Arquitecto) o un parrillero, un piso o un depósito al fondo de una vivienda, todo venía bien. Todo era bienvenido. Y, al mismo tiempo, tratando de hacer las cosas lo mejor posible.
Con el apoyo de la familia para sobrellevar los momentos difíciles y con la esperanza de que, algún día, pudiésemos encontrar la obra que nos permitiese dar el salto adelante. Pero esa ya es otra historia…
Patricio Pérez Morgan
Director y fundador de Norte Construcciones